Sorolla: el último gran maestro del Prado

Joaquín Sorolla (1863-1923) es el pintor español con más reconocimiento tanto nacional como internacionalmente en su momento. Para hablar de Sorolla es fundamental conocer a su mujer Clotilde García del Castillo, Clota, que fue su alma, su musa y el pilar fundamental de su hogar.

Es un artista único en su género y hay pocos artistas españoles que hayan captado tan bien la luz del Mediterráneo como Sorolla. Cuando tiene realmente éxito es hacia 1910 y en su género fue singular.

No solo obtuvo medallas y reconocimientos nacional e internacionalmente, sino que fue elegido por Valencia hijo predilecto de la ciudad, fue académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Lucas de Valencia…

Nace en Valencia y era huérfano, conociendo a su mujer muy joven. Se casan tempranamente y pronto forman una familia, con tres hijos y forma una relación tan estrecha con su mujer porque él siempre quiso tener una familia, ya que no tuvo. Esto se nota porque es el pilar fundamental de su vida.

Se forma en la Academia de Bellas Artes de Valencia y consigue una beca de la diputación de Valencia y viaja a Roma. Vivirá una temporada en Italia, en Asís, y creara un pequeño taller. En esta primera estancia realiza viajes a París, y es su primera toma de contacto con lo que se fragua en la capital francesa.

Lo que le fascina de París es el naturalismo y de hecho, se ve en su primera obra. De Italia regresa a Valencia y es una época donde se dedica a pintar temas costumbristas, naturalistas… y se consagra una especie de gusto por lo anecdótico.

De Valencia marcha a Madrid y allí establece contacto con una élite cultural que estaba muy vinculada a la Institución Libre de Enseñanza y por ello contacto con los intelectuales más importantes como el Marqués de la Vega Inclán, el doctor Simarro… Su casa de Madrid acabará convirtiéndose en el centro neurálgico de la familia y la obra.

Hacia 1900 Sorolla triunfa ya internacionalmente y se abre un periodo de madurez donde viaja a París, Londres… y en 1909 se le abre la posibilidad de exponer en Nueva York, donde tendrá mucho éxito y esto le permite después exponer en otras capitales norteamericanas.

A partir de aquí se le encarga la decoración de una de las salas de la Hispanic Society con motivos españoles y fue un poco el principio del fin, donde se dedicará durante cuatro años y empieza a enfermar por tantos viajes. Es el último gran encargo que realiza. Muere en 1923 después de pasar los últimos años de su vida postrado cuidado por su esposa.

Sorolla es único a la hora de captar la luz y no ha habido ningún otro pintor que haya captado esa luz mediterránea de manera tan intensa. A Sorolla se le ha querido ver como naturalista o también como un impresionista, pero no tiene nada que ver, es algo completamente distinto y por eso se habla del “luminismo de Sorolla”.

Una de esas escenas típicas costumbristas que realiza en los primeros años del siglo 20′ son las que hizo que alcanzara su consagración internacional.

Él pinta del natural, y eso es algo que se ve con Chicos en la playa de 1909. Él pinta de manera muy directa con el natural ya que es así como se forma en la Academia de Bellas Artes de Valencia.

Le gustaba mucho pintar a niños al borde de la orilla del mar, y además trata muy bien las texturas de la piel, tanto en el interior como en el exterior. Además, se ve claramente el escorzo que marca la fuga. Obras como esta es lo que ha dado pie a que se hable de Sorolla como un presumible impresionista.

Una de sus piezas más conocidas del momento es Paseo por la playa. Llama mucho la atención el color blanco, donde juega con los diferentes matices del blanco de una manera muy hábil.

Otro ejemplo es El balandrito, otra de sus obras más conocidas. Representa a la figura de una manera muy dulce y esto puede que haya jugado en su contra por el triunfo de las vanguardias.

Clotilde pasa a ser su musa y la pinta en infinidad de ocasiones y aunque en los desnudos no se cite que es ella, sí lo es pero la cosa es que era muy pudorosa. Rompe con las convenciones del retrato y es mucho más audaz y más libre cuando trata temas íntimos, familiares.

Otra obra es Mis hijos, un retrato de sus hijos. Es una obra de interior y es interesante porque ahora se ve un referente de la obra de Sargent y su obra Las hijas de Edward Darley de 1882. Es una obra más distendida y casera.

Sorolla también se sirve de la fotografía para construir su obra y para crear las formas, aunque vuelve a Velázquez constantemente.

Sorolla está triunfando en el exterior y en 1909 se le ofrece la posibilidad de exponer en la Hispanic Society de Nueva York. Esta ciudad, empieza a despuntar como centro artístico y muchos galeristas empiezan a abrir galerías en la Gran Manzana. Así, Nueva York empieza a ser una gran potencia en comercio de arte.

Archer Milton Huntington vive en Nueva York, ama la cultura española y tiene una gran fortuna que poder gastar en arte y por esta razón crea la Hispanic Society of America que era para conocer y difundir la cultura española en EEUU.

Sobre todo se dedica a las antigüedades sobre arte y cultura española y es así como recibe a Sorolla. Sorolla expondrá en la Hispanic Society y recibe más de 100000 visitantes y esto le reporta mucho éxito.

Así, Huntington le hace un encargo que trate sobre España. Tenían que ser fiel testimonio de las costumbres españolas y esto se materializa en escenarios, tipos y personajes españoles. Algo que le asombró a Huntington es que se vieran los trajes típicos de cada región.

Es así como Sorolla se embarca en una gran aventura recorriendo toda la geografía española. Allí donde llega, procura que las mujeres se vistan con el traje típico para retratarlas. Recorre sobre todo Castilla, Andalucía y Valencia.

Esto culminaría en la gran sala de la Hispanic Society de Nueva York. Son grandes murales que pretendían ser un retrato de las costumbres españolas.

El tema de la religiosidad, va a ser algo que define bien la sociedad española. Al final de sus ideas, cae enfermo y se retira a su casa. Su mujer quiso que la casa de Madrid, se convirtiera en casa-museo, en el periodo de la República.

 

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