Dan Flavin: el minimal art en su nueva generación

El minimal art es lo más cercano al arte conceptual y tiene la pretensión de elevar a categoría de arte los objetos inapreciados por la sociedad. Este arte se irá desplazando hacia la ocupación del espacio. La escultura va a acabar suplantando a la pintura y para muchos críticos de arte, la pintura habrá muerto. La causa principal de esto es la negación de la tercera dimensión en la pintura.

La escultura abandona el pedestal y se desparrama por el suelo de la galería y los propios escultores utilizan ese suelo como fondo para sus obras.

El minimal usa solo la tridimensionalidad de la forma y debe poco a las tradiciones artísticas anteriores. Surge como una respuesta a la crisis de la pintura. Se dice que en el minimal “Más es igual a menos”, es una tendencia que surge en Nueva York y Los Ángeles en los años 60′, y que luego se va difundiendo por todo el mundo. Se daba en el uso de estructuras mínimas de gran tamaño.

Las características fundamentales del minimal art son:

  • Elevar a categoría artística objetos inapropiados. Redefinición de la obra de arte en relación con el espacio y el espectador.
  • Máxima reducción a formas geométricas elementales (cubo, espejo, etc.) comprendidas de un solo vistazo.
  • Disposición en serie.
  • Uso de materiales y técnicas industriales presentados a escala monumental. Formas arquitectónicas geométricas puras. Color y luz intensa, con un color industrial en el que no se aprecia nada de la mano del artista.
  • Mínima complejidad.
  • Máximo orden de lo presentado.

Para el espectador es un arte estéril, aburrido, y esto es una emoción tan legítima como cualquier otra, provoca por tanto, el pensamiento. Cuando se estudia un objeto artístico de tan poco interés, el concepto estético se desplaza, introduce la perspectiva del espectador en la obra, le introduce dentro de ella. Interés por la relación entre el objeto con el espacio y el espectador.

Dan Flavin (1933-96) no necesita dar instrucciones a otros, sino que él directamente compra accesorios de luz fluorescentes. Es decir, elige como material de trabajo el tubo iluminado y acopla el material, la luz y el color y el espacio en una sola entidad. Él no muestra interés por el movimiento, sino que sus luces son fijas y estáticas.

Sus primeras lámparas estaban colocadas verticalmente en la pared y rápidamente se dio cuenta de que su efecto era romper el espacio y desde entonces empieza a modelar espacios situando los tubos en rincones en diagonal. No tuvo educación artística y hasta 1959 no toma interés por el arte. En 1963 es cuando empieza a trabajar con fluorescentes, donde coge tubos de neón y hace composiciones muy simples, evitando cualquier efecto complicado.

Ubica los fluorescentes de tal manera que hace ambientes de gran misticismo y con gran espiritualidad. La carrera de Flavin es un largo recorrido en la experimentación con la luz, el color y los espacios interiores.

Trabaja fuera de los medios tradicionales y por eso es una de las figuras claves del minimal art, al igual que Judd y Morris. Todo lo pone al servicio de los principios de la abstracción y con un relación directa del objeto artístico entre el espectador y el espacio en el que está colocado.

Lo primero que hace es Icons, una serie de cajas con luces fluorescentes y llega ya a trabajar simplemente con lo que llamaba monumentos, como Monumento a Vladimir Tatlin. Lo que plantea es la revisión del monumento conmemorativo y político con un modelo de serie. Muchas de estas obras son homenajes a artistas contemporáneos o que le precedieron y él admira.

Esa magia que produce la combinación de la luz lo que le ha convertido en uno de los representantes más significativos del arte contemporáneo y de los más difíciles de apreciar. Flavin no tuvo fama ni vendió, pero en Giusseppe Panza encontró un gran coleccionista, configurando la Colección Panza.

Luego empieza a incorporar el color y a transformar el espacio. Crea atmósferas, crea ambientes, crea sensación de claustro, por eso hace los enrejados, que son estructuras de barrera. Como son tubos de diferentes colores empieza a generar esa estructura de intimidad y recogimiento.

Son espacios transformados por esas radiantes barras de color, con lo cual lo que busca es romper el espacio y transforma las habitaciones.

A principios de los años 60′ descubre la luz de otra manera para el arte. Va modificando espacios arquitectónicos, haciendo composiciones visibles y una atmósfera de inmaterialidad, y por esto Flavin es el minimalismo visual.

También los destinos de estas lámparas pueden ser los más inesperados, no hay restricciones para su uso. Por esto se contempla como posibilidad una nueva forma de arte en forma de camino y para él esto es como un principio físico -la fluorescencia- de absorber energía. Es esa acción de entregar luz para compartir.

Su método de trabajo es eso, inducir a la creación colectiva a través de la creación individual, con ese juego de sensaciones y pensamientos.

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